12 de octubre de 2011

Fotos Revista Open





Todos soñamos con la mujer que no arme líos por ignorar detalles, esas fechas personales que para ellas deberían ser de relevancia universal. Fanny Lu asegura ser un poco olvidadiza y si a esa virtud se suma su buen carácter y un cuerpo encantador, tiene altas calificaciones para convertirse en un deseo colectivo.

La sonrisa de Fanny Lu. que parece iluminar su rostro en cualquier situación, provoca un fervor especial cuando busca entre sus recuerdos de niña, incluso se toca las sienes, como para hacer énfasis en su necesidad de expresar lo feliz que fue en ese tiempo. Remite que desde pequeña empezó a trazar en Cali, su ciudad natal, una carrera como cantante, pese a la negativa de su papá. Su cómplice era su mamá, quien consentía su interés y le obsequiaba cassettes para grabarse y ensayar como cantante y compositora.

De cariño, su mamá le decía ‘chiquita‘ y la estrella colombiana dice estar “casi segura”, que muchos hombres la llaman igual, cuando la miramos en sus videos y fotografías, pero con un tono nada inocente. Aun asi, no le incomoda, Fanny Lu dice que su música no tiene target, que quiere llegar a quien se deje, lo mismo a los niños que a los adultos, con todo y su imagen sensual.

Se define como tolerante y de buen genio, pero su lenguaje corporal hace muy evidente otra característica. Durante el tiempo que duró la charla, no dejó de moverse, de cambiar de postura sobre el sillón en el que se encontraba: alguna vez parecía que buscaba ponerse de pie, pero nunca dejó de responder ni sonreír. Finalmente lo acepta: “soy muy acelerada y olvidadiza, quiero hacer muchas cosas a la vez y después no recuerdo de lo que estoy hablando y suelo olvidar los detalles“.

A pesar de su buen genio, Fanny reconoce que han sido las experiencias más dolorosas en su vida, como el desamor o la muerte de su padre cuando ella tenía 19 años, de las que más se ha servido para escribir canciones.

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